
Desde ADMO, queremos transmitir el sentimiento de tristeza por esta gran pérdida, aunque siempre sentiremos su presencia como una ganancia. Alguien al que unánimamente todo el mundo describe como «Buena persona», independientemente de su ideología, alguien sin protagonismo, ni narcisismo, «no quiero calles, no quiero plazas,…» dictaba con seguridad como claras instrucciones de despedida, solo quería un mundo con humanidad, luchando en el bando de los buenos, protegiendo la salud, la justicia social, velando siempre por ADMO, trabajador inagotable, una persona a la que le importaban las personas, alguien que desde el nacimiento de ADMO siempre estuvo a nuestro lado cuando le invitábamos a algún acto o le pedíamos reunirnos, poca gente sabe que hasta nos salvó y rescató de un posible abismo. Nos ayudó, nos animó , nos dijo que éramos necesarios en la sociedad Extremeña, como él.

Con él nos hemos sentido siempre protegidos y acompañados, queridos, también se acordó de nosotros en el acto del 25 aniversario, donde nos felicitó expresamente por el camino recorrido y nos volvió a animar a seguir estando , esas palabras que nos transmitía con gran generosidad, «sois imprescindibles» siempre nos han dado seguridad y fuerzas para seguir.
Despedimos a un hombre bueno que dedicó su vida al servicio de los demás. Su compromiso con la gente, su cercanía y su ejemplo de trabajo continuo fue el espejo de servir a los demás con honestidad y vocación.
Descansa en paz, Guillermo. Eras un gran hombre de base. Humilde. Tu ejemplo seguirá
guiando el camino de quienes creemos que las cosas que se hacen de corazón pueden mejorar
vidas.
¡¡Gracias!!